jueves, 29 de octubre de 2015

28. Allí donde la comida sabe mejor

Jon me recogió a eso de las dos y fuimos a comer al restaurante mejicano que hay junto a su oficina. Durante el trayecto nuestra conversación no excedió los límites del "hola", "¿qué tal?" o "¿puedes pasarme las gafas de la guantera?". La tensión se palpaba en el ambiente, parecía que en cualquier momento iba a ocurrir algo irremediable, que íbamos a llegar a un punto de no retorno. Entonces aparcó y nos bajamos del coche. Una vez sentados en la mesa, los interrogantes brotaban por sí solos.

- Bueno, -comencé yo- ¿qué va a pasar ahora?

- ¿Tú me lo preguntas? Yo no soy el que tiene pareja.

- Querías hablar, ¿no? Algo tendrás que decirme. -le contesté.

- Iba a hacerte, aunque de una manera más delicada, la misma pregunta que me has hecho tú a mí, pero ya que te has lanzado, podríamos resolverla y una tarea hecha.

Estaba muy serio. Se giró en la silla y llamó al camarero. No me consultó siquiera qué querría tomar yo, directamente hizo sus peticiones al hombrecillo de blanco y negro y volvió a dirigirme su mirada inquietante.

- Créeme que va a gustarte lo que he pedido, conozco bien este lugar -dijo ya algo más relajado-. Entonces... dime, ¿qué piensas? Me muero de curiosidad.

- No lo sé, Jon. Todo esto ha sido muy repentino. Yo quiero a Lucas, es a quien siempre he querido, pero llevaba tanto tiempo sin verte y tú parecías tan cambiado y yo estaba tan decepcionada con mi vida a su lado que no sé qué ha pasado, no lo sé, no lo sé...

- Ben y Yus lo sabían. Siempre han sabido que tú me gustabas, desde que teníamos diecinueve años y estabas loca por Lucas en la universidad. Lo pasé muy mal cuando empezaste en aquel entonces a salir con él, y es cierto que me alejé y ya solo quedábamos cuando hacíamos las cenas en casa de Yus. -se detuvo y dio un trago a la cerveza que acababan de servirnos- Ben y Yus fueron los primeros en irse a vivir juntos, ¿te acuerdas? Eran muy jóvenes... ¿veinte tenían?

- Recién cumplidos creo...

- Sí... Yo veía como ellos hacían su vida y tú con Lucas y, bueno, hasta ahora he estado con muchas mujeres, ya lo sabes, pero...

- Espera -le interrumpí-. Lucas me dejó, se fue con otra y a los pocos años se casó con ella. Todo ese tiempo yo he estado sola dando tumbos y nunca me has dicho nada. ¿Por qué ahora que él ha vuelto? ¿Por qué ahora?

- Para cuando él te dejó yo ya era otra persona, Nora. No quería preocupaciones, ni ataduras, ni nada... y además lo había pasado fatal por ti, no quería volver a eso y acabar rompiendo con el grupo. Seguí mi vida y punto, pero ahora las cosas han cambiado. Cuando me enteré de que él volvía a entrar en tu vida y de que encima ibas a irte a vivir con él, no lo podía soportar. La otra noche en la fiesta con Lip y Marta, al saber que te estabas quedando en casa de ella, comprendí que era mi oportunidad. Como ya te dije, era ahora o nunca.

- Yus  nunca me dijo nada... No lo puedo creer... Yus me lo contaba todo...

- A mí tampoco me dijo nadie que Yus se llamaba en realidad María Jesús.... -intervino sonriendo.

- ¿Lo sabes? ¿Cómo lo has sabido?

- Es una larga historia, ahora no importa. Ahora solo me importas tú.

Se hizo una pausa muy incómoda. El camarero estaba sirviéndonos los platos de comida en la mesa mientras Jon y yo nos mirábamos en silencio. La risa nerviosa empezaba a asomarse por mis comisuras cuando él puso su mano sobre la mía y me dijo:

- Que la tierra se trague todas las mesas que tenemos alrededor en este maldito restaurante y que solo quedemos tú y yo. Eso es lo que estoy pensando. Solo pienso en estar a solas contigo. Lo pienso todo el tiempo, a todas horas. Y tú, ¿qué piensas? Porque esta comida sabe muchísimo mejor en mi sofá, en mi cama o en mi cocina. Donde tú quieras.

Y tenía razón, la comida en su sofá sabía muchísimo mejor.


2 comentarios:

  1. ¿Puede ser que después de tanto traspiés las cosas empiecen a ir a buen puerto? Enhorabuena y suerte,

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  2. manejas a la perfeccion el relato... Acerco la silla a leerte. Un beso

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