martes, 22 de septiembre de 2015

25. El tercero en discordia: parte I

Después de estos tres meses viviendo juntos, no consigo revivir a las mariposas que se alojaron en mi estómago meses atrás. No sé qué demonios me ha pasado. Cuando nos reencontramos yo estaba completamente loca por él, tan loca como lo estuve hace seis años cuando decidió irse con otra, pero la medicina a esa locura fueron tres meses de convivencia.

Tras la discusión estéril que mantuvimos acerca de la pasta de dientes y su manejo, levantamos el muro de Berlín y dormimos en habitaciones separadas. Después de la segunda noche de soledad, decidí llamar a Marta y ser su huésped unos días para poder distanciarme y pensar con más claridad en lo que nos estaba ocurriendo.

- Llámame cuando te apetezca, entiendo que estamos pasando por un mal momento y que esto nos puede venir bien para echarnos de menos. Yo sé que te voy a echar de menos.- me dijo justo antes de salir.

- Sí, hablaremos.- le contesté yo.

Cerré la puerta y sin pensar demasiado bajé hasta el portal donde Marta me estaba esperando con su nuevo Ford Fiesta rojo.

- ¿Has visto mi nuevo carruaje? O más bien, mi nueva hipoteca... El día que no pueda pagar el alquiler del piso esta carroza será mi casa...

- No digas eso, a ti nunca te ha faltado el trabajo... Tienes muchas dotes de venta y persuasión... ¡Eres implacable endosando vestidos terriblemente caros!

- ¡Oh! ¡Qué mona eres! Me alegro un montón de que me hayas llamado, tenía ya ganas de verte... La verdad que a ti y a casi todos... Desde que murió el hermano de Yus el grupo se ha ido al traste. ¡Eh, tú, capullo del Mercedes, está en verde desde ayer! -le dijo al del coche de delante tras una larga pitada- Bueno, como te decía, eso, que todo a la mierda. Yus ya no queda con nadie, por Ben me enteré de que están intentando tener un hijo y están teniendo muchos problemas para concebir y tal, lo que la está deprimiendo aún más, no permite que nadie se le acerque... ¡Buah! ¡Un lío gordo! Lip ya lo conoces, cuando tiene pareja desaparece... que, por cierto, el novio que tiene ahora es mago, actúa esta noche en el teatro, podríamos ir a verlo y salir después a tomar algo. Cógeme un cigarrillo del bolso, porfa.

 Bajó un poco la ventanilla, se encendió el cigarrillo y continuó.

- Pues eso, como te decía, todos perdidos. Bueno, y Jon rarísimo. Se pilló un rebote cuando te fuiste a vivir con Lucas que no era normal... Vale que a ninguno nos hizo gracia que volvieras a salir con ese capullo, pero Jon era como si tuviera un enfado diferente, como de un enamorado, ¿sabes?

- ¿Jon enamorado de mí? ¿Insinúas eso? Espera, lo primero impactante es ¿Jon enamorado? Es un amante de las mujeres, se da a todas por igual, seguramente malinterpretarías su frustración como amigo, ya está.

- No sé, sabes que siempre he tenido bastante ojo para los hombres... pero bueno, lo importante es que hemos llegado a mi humilde castillo.

Nada más subir a su piso descolgó el teléfono y llamó a Lip y a Jon. Tras unos minutos de jiji-jaja, se dio media vuelta y me dijo:

- Nena, nos vamos de compras que esta noche hay que ir elegante. Después de la actuación el novio de Lip nos invita a todos a la inauguración del salón de fiestas que han abierto justo encima del teatro.

- Yo me pondré lo que sea... Estoy en paro, Marta.

- En unos meses es tu cumpleaños, ¿no? Iba a comprarte algo de ropa como siempre... te compro hoy un vestido y te das por regalada, ¿vale?

Y dile tú que no. Los "¿vale?" de Marta son como las preguntas retóricas de los poetas, ella las introduce en su discurso a modo de ornamentación, porque en verdad la contestación que vayas a darle le importa un reverendo pimiento.

En la tienda suena una canción de estas de hoy en día, de las modernas, y la verdad es que esa en concreto me ha gustado bastante.


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