lunes, 11 de mayo de 2015

20. Sorpresa

Odio las sorpresas sin previo aviso. Y no, no me digáis que las sorpresas no se avisan, porque sí. Está el típico "mañana te tengo una sorpresa" o "el sábado te he preparado una cosita", entre otras frases premonitoras de eventos especiales que a todas nos hacen la vida mucho más fácil. Porque claro, Lucas está tocando el timbre al otro lado de la puerta, y yo llevo en casa encerrada toda la semana y no me ducho desde hace dos días. Además, voy en harapos, porque ni siquiera llevo un súper pijama de estos sexys de la tele; no, llevo una combinación de ropa vieja que es lo que los de clase media-baja llamamos "el pijama". Pero claro, ponte tú a explicarle esto al hombre de tu vida que ha venido a verte a tu casa por sorpresa.

Un desastre, vaya. Y, por supuesto, no hablemos de cómo estaba el piso. La encimera de mi cocina era una maldita cordillera: una montaña de platos limpios sin colocar, otra montaña de platos sucios sin fregar, una montaña de cartas y folletos del buzón que había almacenado ahí durante semanas... Pero bueno, en esta vida hay que ser valiente, ¿no? Así que le eché un par de narices al asunto y abrí la puerta con mis harapos, mi rostro desmaquillado y mi pelo destartalado. Así, sin más, con una actitud como si no le estuviera rezando a la tierra para que me tragara.

 ¡Uy! ¿Vengo en mal momento? dijo el muy asqueroso con cara de sorprendido. Seguro que lo hizo aposta para que me sintiera ridícula y debilitarme. Él sabe que si me pone nerviosa al final acabo al borde de un ataque de amor en la cama. Es muy listo.

 Iba a ducharme le contesté con una sonrisa de "no me afecta lo que dices, colega".

 Entonces he llegado justo a tiempo.

Y entró en mi piso de la misma manera que en mi cabeza: sin permiso, sin pensarlo y dominando la situación. Me cogió de la mano, me acercó a él y me dijo muy bajito:

 Vete desnudando, yo voy a preparar el baño.

Me dejó totalmente noqueada. ¡Jolín! Hay que ver cómo sabe el tío de estas cosas. En serio, creo que tienen un manual secreto o algo de cómo volvernos absolutamente locas.

 No te pregunto donde está el baño porque seguro que en este pisito no me pierdo dijo ya en voz alta y entre sonrisas.

Le encanta sacarme de quicio, sabe que luego me pongo más agresiva y eso le gusta. El muy capullo lo tiene todo estudiado. Mientras yo sumo uno más uno, él ya te ha hecho una ecuación de tercer grado de desnudo. Para cuando yo averiguo que dos es el resultado, ya estamos los dos en la cama sin ropa. Es imposible no enamorarse de él.

 El baño está listo.

Me había gastado un bote entero de gel para hacer la dichosa espumita de la bañera a lo Hollywood, pero qué bonita quedaba. También había encendido las velas que tengo yo siempre en el baño porque me encantan y había puesto música de fondo con su teléfono móvil. Los dos nos metimos en la bañera y dejamos que nos envolviera el agua, la espuma, el amor y la música.

Sonaba "That's how strong my love is", de Otis Redding, uno de los favoritos de Lucas. Y mío.



6 comentarios:

  1. Leerte con esa preciosa canción de fondo es algo realmente increíble. Un texto lleno de sentimiento, me encanta como escribes, me recuerdas a "Marian Keyes", sino la has escuchado te la recomiendo. Espero un nuevo capítulo muy pronto. Gracias por escribir. Nos leemos:)

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  2. Gracias a ti por leerme, guapa. No, no conocía a Marian Keyes, pero buscaré sobre ella. Y por supuesto que nos vamos leyendo, porque a mí también me encanta cómo escribes :)

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  3. ¡Hola!
    Buena entrada. Me gusta mucho tu blog ^^
    Ya te sigo, y te dejo mi blog para que te pases. Nos leemos ^^
    http://elrincondefantasiaypapel.blogspot.com.es/

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  4. ¡Hola! Gracias por leerme. No lo dudes, me pasaré por tu blog.
    Nos leemos :)

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  5. hola, buenas tardes. Te he nominado en mi blog: http://lavidaylossentimientos.blogspot.com.es/ al pemio Liebster. Enhorabuena, tienes un blog increíble

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