viernes, 3 de abril de 2015

5. Mi media naranja está con los calcetines

Ya se está acabando la canción y me he cansado de girar descalza. Más bien, me he mareado y me he tirado en la cama. Me ha dado algo así como cuando sales con los amigos, bebes un puñado, estás increíblemente feliz y, de pronto, ¡pam!, llega el bajón. Es como si la canción me hubiera emborrachado de felicidad y ahora me entra toda la depre. Así que me ha dado por pensar. Me siento sola. Nos pasamos toda la vida esperando a nuestra media naranja y a esta parece que se le han escapado siete autobuses por lo menos. Hay veces que nos imaginamos cómo será conocer a ese chico y pensamos en alguna escena de alguna comedia romántica que nos mole bastante. Yo, que soy muy clásica, me imagino a la soledad como un malvado dragón que rodea mi apartamento de 40 metros cuadrados y entonces llega mi príncipe azul a asestarle una puñalada mortal y me hace feliz para siempre. Sí, ese príncipe que llega en un Audi, trae perdices y, encima, ¡sabe cocinarlas! Porque, claro, yo con mi sueldo solo como pastas y arroces...

En fin, me he cansado de buscar a mi media naranja. Sinceramente, a mí nunca se me dio bien encontrar nada. He perdido miles de bolis, libros, calcetines, pulseras… Creo que igual que la lavadora absorbe mi ropa o el suelo se traga los bolis cuando se me caen, algo ha debido de chuparse a mi media naranja y tiene que estar allí donde está todo lo que pierdo y no encuentro. En serio, creo no encuentro a mi media naranja porque está con todos esos calcetines que se ha tragado la lavadora.

Ahora suena en mi lista musical Build me up buttercup, de The Foundations, que también tiene un ritmo que es la leche, pero no es tan optimista como I’m a believer. Esta canción creo que es un poco como yo, triste, pero con un ritmazo divertidísimo. So build me up, build me up, Buttercup, don't break my heart…


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