jueves, 2 de abril de 2015

3. De vuelta a casa

Hoy nos hemos pasado toda la noche discutiendo sobre temas profundísimos que no han llegado a ninguna parte. Las personas somos así, nos pasamos horas y horas charlando sobre cosas que nos hacen interesantes pero, al fin y al cabo, cosas que no nos interesan realmente lo más mínimo. Sí, tú y yo somos muy conscientes de toda la agonía y miseria que nos rodea, pero nuestras efusivas conversaciones no arreglarán nada.

Yus decía que ella siempre intenta dar algo a los pobres que ve por la calle, pero que cada vez veía más y no podía darles a todos. Creo que intentaba decir que la situación de pobreza se está volviendo insostenible. Yo le he dicho que no vamos a solucionar nada dando limosna a alguien, y no lo he dicho para que sintiera mejor, sino porque realmente pienso que es la verdad. Es duro, pero esas personas están ya fuera de juego, y la única forma de ayudarlas es volverlas a incorporar a este tablero que es el sistema. ¿Cómo? Yus no puede hacerlo sola. Yo tampoco. Supongo que este es un tema que me supera.

Os juro que si supiera que de alguna forma voy a solucionarles la vida, lo haría, pero no tengo el poder para hacerlo. De verdad que me molesta la situación, y lo paso fatal cuando voy por la calle y les veo y me miran y no quiero ser indiferente, pero, ¿qué puedo hacer? Como ocurre con todo en la vida, con el paso del tiempo acabará normalizándose, si no lo ha hecho ya, y un mendigo terminará formando parte del decorado urbano como una farola o una papelera. Acabaremos automatizando la situación. Yo cada vez me extraño menos de ver a una persona durmiendo en la calle. Y es muy triste.

2 comentarios:

  1. Hola, creo que es un tema que solo se puede tratar desde el Gobierno, si le diera la gana de hacer algo, que lo dudo...

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  2. Hola Noemi, sí, tienes toda la razón, es algo que a nosotros se nos escapa de las manos. Muchísimas gracias por leerme y por tu comentario.

    ¡Un saludo!

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