sábado, 4 de abril de 2015

7. Reencuentro

Un día no te arreglas y te encuentras con la persona que menos quisieras que te viera sin arreglar. Lo que yo os diga, no tengo suerte ninguna. Como hoy no tenía planes con nadie había pensado salir al supermercado y arramblar con todo tipo de dulces como si no hubiera mañana. Y claro, si hay algo peor que encontrarte con alguien importante yendo desarreglada es encontrarte con alguien importante yendo desarreglada y con una cesta llena de chocolates y comida basura como si quisieras con ello rellenar, pero bien rellenado, algún vacío.

Así que eso fue lo que pasó: me encontré con el que fue el amor de mi vida en la universidad. Yo para él fui el amor de unos meses y me dejó por otra, por lo que sufrí como una condenada, pero ya está bastante superado…o, al menos, ya han pasado seis años. Yo me imaginaba que algún día nos encontraríamos y yo iría super guapa vestida y él se arrepentiría profundamente de haberme dejado escapar, pero estaba claro que Dios ni siquiera podía darme ese golpe de suerte.

- ¿Nora? ¿Eres tú? –dijo el muy capullo como si hubiera alguna duda. Yo me acordaba perfectamente de hasta el último lunar de su espalda…

- ¡Lucas! ¡Qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo! No esperaba verte por aquí…

- Ahora vivo en este barrio, me mudé hace un par de días. ¿Cómo estás? ¿Cómo te va todo?

Encima me pregunta cómo me va todo y ahora yo tengo que explicarle al tío que me dejó por otra que mi vida es una mierda. ¿Habrá algo más humillante? ¡Bah! ¡A la porra! Estas cosas se hacen rápido como cuando te tiras por primera vez a la piscina en verano.

- Pues estoy trabajando de redactora en plan becaria, vivo sola en un apartamento muy pequeño y dentro de poco tendré un gato. ¿Y tú qué tal? –le pregunté haciéndome la valiente, porque hay que ser muy valiente para hacerle esa pregunta a tu ex después de decirle lo mierda que es tu vida. Ahora seguro que a él le va genial y tiene perro, mujer e hijos.

- Acabo de divorciarme y estoy trabajando de comercial porque desde que me despidieron, hará casi dos años, no he encontrado nada y… ¡Joder! ¡Qué tarde! Oye me tengo que ir que tenía comida familiar hace ya diez minutos. Dame tu número y te llamo cualquier día de estos para un café si te apetece.

Y me volví a enamorar. Me dio una pena terrible su situación. ¿Con quién se habría casado? ¿Tendría hijos? Le di mi número y se fue. ¡Jolín! Con todos los comerciales que vienen a mi casa a diario, seguramente un día el amor llamó a mi puerta y no le abrí porque pensaba que era un comercial.

Nada más llegar a casa busco como una loca una canción que no escuchaba desde hace 6 años porque me recordaba a él. Es “Put your head on my shoulder”, de Paul Anka, un clásico de los 60. Ahora la escucho imaginándome mi cabeza sobre su hombro…


No hay comentarios:

Publicar un comentario