lunes, 20 de abril de 2015

17. Los dos trozos de silicona

Me desperté en la cama de Lucas sin Lucas. Una nota le sustituía:

He salido temprano al aeropuerto, olvidé decirte que tenía la presentación de un proyecto de la empresa fuera del país. No te agobies. He ido a trabajar, no a comprar tabaco, volveré. Hablamos cuando venga.  
Por cierto, puedes desayunar si quieres y si encuentras algo por la cocina. No he vuelto a ir al supermercado desde el día que nos encontramos allí. Soy un desastre.  
Hasta pronto.

Venga ya. Maldito imbécil. “No te agobies” me dice el muy idiota… “que no se ha ido a comprar tabaco” dice… No, pero esto es mucho peor, ¡se ha cogido un avión! Yo había oído eso de “oye, he bajado un momento”; pero eso de “me he ido temprano a coger un avión” suena aún más a “he huido pero bien lejos”. No sé. No es una cosa que me pase con frecuencia esto de que me acueste con un hombre y me deje una nota diciendo que se ha ido al aeropuerto.

En fin, la casa estaba muy vacía, se ve que todavía no se había instalado del todo, y la verdad yo me sentí terriblemente sola, así que me marché. Lo bueno es que como se había mudado a mi barrio solo vivía a unos diez minutos andando de mi casa, así que no tuve que coger ningún taxi ni autobús ni nada. En el camino paré en la confitería para comprarme algo de desayunar. Me apetecía una enorme palmera de chocolate, una bien bien grande que rellenara todo el vacío que me había dejado al marcharse.

Nada más entrar pregunté quién era el último y una chica despampanante dijo, tímida y feminísimamente, “yo”. Era una tía… ¿cómo decirlo? Asquerosamente guapa, de estas que parece que ni se tiran pedos ni cagan. Sobre todo no pude evitar fijar toda mi atención en sus senos flotantes. Sí, sí, flotantes. Flotaban en el aire sin ningún tipo de sostén que luchara por ellos contra la gravedad. Vamos, lo que cualquiera calificaría de firmes y turgentes. Para mí es una situación de lo más horrible. Es como si vas en un Seat Ibiza de tres puertas del 98 y de repente se te pone al lado en el semáforo, no sé, el último Mercedes-Benz Clase A. Un cochazo vaya. Pues no hay color. Para el pobre Ibiza la comparación es muy deprimente.

Entre que el tío con el que me había acostado la noche anterior había salido del país en un avión y que tenía justo al lado a la tía con la que todo el mundo me gastaría la broma del antes y el después (no cabe duda de que yo sería el antes), tenía que distraer mi mente y pensar en otra cosa. Puede que os parezca absurdo lo que voy a deciros, pero a mí me parece de lo más interesante. A ver, ya que no paraba de mirarle las peras, se me ocurrió que qué pasaría cuando esa chica tuviera 80 años.

¿Alguien ha visto alguna vez a una vieja con las tetas de silicona? De hecho cada vez tenemos más esperanza de vida, puede que esta tía llegue a los 100 años con esas tetazas. Yo empecé a imaginármela y me produjo un estupor que pa’ qué. No sé, piénsalo. Toda arrugada hecha una pasa y de pronto dos pedazo de tetas ahí bien firmes. Da miedo. Pero es que luego está la cosa de cuando se muere… porque, claro, ¿los gusanos se comerán también las tetas estas ficticias o dentro de millones de años otra especie encontrará las tumbas vacías con dos trozos de silicona? Van a pensar que adorábamos a la silicona o algo así…

- ¿Qué quiere? –interrumpió mis reflexiones la dependienta.

Me había abstraído tanto en mis pensamientos que la del pechamen se había ido y no me había dado ni cuenta. Me pedí mi enorme palmera y me fui a casa. A penas estaba cruzando la puerta cuando mi gatito Leo empezó a ronronear. Estaba esperándome, como siempre, porque él siempre me espera. Al final me he comprado la palmera y me he tragado las dos súper tetas para nada. Él ha conseguido rellenar ese vacío en menos de un segundo. 

¡Jolín! Esta tarde tengo que terminar unos textos para mi trabajo... con lo mal que me pagan y siempre con prisas... En fin, yo primero voy a alegrarme un poco el día cantando una de mis canciones favoritas de los 80. Al principio es un poco lenta, pero sobre el minuto y veintisiete más o menos pega un subidón que es la leche. Probadla. 


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