domingo, 12 de abril de 2015

13. El domingo

Leo me ha salido dormilón. Este gatito se pasa el día enroscado entre sueños. Cómo lo envidio... con lo que a mí me cuesta dormir... Me paso las noches luchando contra mi consciencia. Quiero dormir, pero mis pensamientos no se detienen y entro en un estado en el que no estoy al final ni dormida ni despierta, simplemente estoy jodida. Mi cabeza sigue pensando incluso durmiendo. Es horrible.

¡Uf! Qué deprimida estoy hoy... La gente suele odiar los lunes, pero yo odio los domingos. El domingo es la agonía que precede al lunes, es el corredor de la muerte, es el día perdido, es la más absoluta desesperación. El domingo es el día en que las personas se dan cuenta de lo solas que están en realidad.

Odio profundamente los domingos. Leo duerme e ignora el mundo. Yo lo miro y lo admiro y deseo su inocencia, pero mi actividad cerebral es un tren sin frenos, no puedo dejar de pensar. Me siento sola, muy sola. Miro la televisión y el mundo me asquea. No sé qué demonios me pasa. No sé si soy yo o son estos programas de mierda. Últimamente lo veo todo falsísimo. Es como si solo viera esqueletos egoístas gesticulando, a personas que hablan enérgicamente de asuntos vanos y estúpidos y que fingen que nunca defecan ni mueren. Gente que se piensa que todo en la vida es la moda, la fama y el dinero. Qué asco. Encima discuten sin ton ni son y se creen que son el centro del mundo, como si tuvieran alguna importancia, como si no fueran a ser el día de mañana el mismo abono para la tierra que tú o yo.

Apago la tele. Suspiro como si estuviera deshaciéndome del peso de la vida por la boca. Lucas no me ha llamado. Tengo unas ganas terribles de verlo, pero no puedo ir de nuevo detrás de él. Esta vez no. Esta vez tiene que ser él. El teléfono suena. En menos de un segundo me ilusiono, sonrío, pego un salto y corro a cogerlo como si mi vida dependiera de ello. No es Lucas. Es Ben, el novio de Yus. Parece que hay malas noticias.

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