sábado, 11 de abril de 2015

12. Elegir o no elegir, esa es la cuestión

Hay dos tipos de gente en el mundo: la que puede elegir y la que no. Están aquellos que eligen a sus amigos del instituto, a su pareja, el confort de su sofá y, con esto de la genética a la carta, hasta el color de los ojos de sus hijos. Luego están las personas como yo que nunca han podido elegir nada en la vida: ni el grupo guay del insti, ni al chico más buenorro, y el sofá de mi minipiso es una auténtica mierda y, por supuesto, si no tengo ni pareja ni dinero para tener un hijo, mucho menos para replantearme su color de ojos o pelo.

Total que soy de las que no eligen y me he hartado. Ahora que voy a adoptar un gatito, voy a elegir yo hasta el último detalle. Bueno, gatita, debe ser una hembra porque la quiero llamar Vainilla. Quiero que sea de esas así en tonos naranja, con el pelo ni muy corto ni muy largo y con los ojos azules. Vamos, una gata de anuncio y categoría.

Como siempre, una se da de bruces contra la realidad. No me puedo creer que la gente pida dinero por un gato. ¡Encima que voy a cuidarlo! He visto un anuncio de unos persas que vendían por 800 euros. Yo no sabía que existía el tráfico de gatos persas. Creo que la policía debería investigar estas cosas como investiga a las bandas de coca o algo. En serio, ¿soy yo o es que a nadie más le parece esto tremendo?

Lo que más me fastidia es que luego hay otros individuos que venden sus gatos, al parecer que no tienen ni raza ni marca o yo qué sé, por unos 60 u 80 euros. ¿Pero qué me estás contando? ¿Por qué vale más un gato que otro? Es como si una persona rubia tuviese más valor que una morena. ¿Acaso tu gato, sea como sea, no es para ti el mejor del mundo? Todos los gatos son el futuro mejor gato del mundo para alguien. Así que veo ridículo que se pague más por uno que por otros. ¡Bah! Viendo estas cosas en el Google a cualquiera se le quitan las ganas de buscar.

En fin, la cosa es que de nuevo no puedo elegir. ¡Maldita sea! Encima no me queda tabaco. Me pongo lo que sea y bajo al estanco. De camino veo un cartel en el veterinario del barrio que dice que tienen gatitos en adopción.

- Hola, ¿los gatitos son gratis? –pregunté nada más entrar.

- Por supuesto, además te regalamos la primera vacuna por la adopción. Puedes echarles un vistazo y elegir el que quieras.

“Elegir el que quiera”. Eso me gustó. Había cuatro gatitos enanísimos en la caja. ¡Qué ternura! Había uno naranjita como yo quería, sin embargo, cuando los tenía delante no sabía a cuál escoger. Me sentía como una criminal llevándome a uno y abandonando a los demás, pero no podía hacerme cargo de todos…

- ¿El naranja es hembra?

- No. De hecho, todos son hembra menos el naranja y el negro. Pero bueno, tienes tres hembras para escoger.

- ¿El negro? En la caja solo hay cuatro gatos y ninguno es negro. –le contesté extrañada.

El veterinario miró y dijo entre sonrisas:

- Está en tu bota. Como las llevas negras y es tan pequeño casi no se ve. Este es un rebelde. No sé cómo lo hace pero siempre se sale de la caja. Debe subirse encima de sus hermanos y saltar.

Y allí estaba. Una minibola de pelo negra de ojos verdes sentada en mi pie. En ese momento me di cuenta de algo. No se trata de las personas que eligen y no eligen, sino de las que eligen y las que son elegidas. Yo formo parte del segundo grupo, pero soy la mujer más feliz del mundo sintiendo que este gatito negro, en adelante Leonardo, me ha elegido a mí.


Cuando hemos llegamos a casa y lo he dejado en el suelo lo he visto tan pequeñito que hasta mi piso me ha parecido más grande. Le he puesto música para que se vaya acostumbrando al ritmo de mi vida. Parece que le gusta. Va de un lado para otro con sus minipatitas jugando con un coletero que ha encontrado bajo el escritorio. Es graciosísimo. Parece un pequeño leoncito negro.


2 comentarios:

  1. Esta historia es una maravilla, haces que tanto chicos como chicas nos veamos reflejados en ella, y escribes grandes verdades de la vida. Te felicito, es muy pero que muy bueno. Intentaré leerlo todo esta noche, que ya me queda poquito. Saludos y sigue así!! :)

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  2. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, José!

    Nos leemos ;)

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